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Delta Machine y el Toque Oscuro de Flood

Luego de meses de especulación, el trío británico Depeche Mode lanzó su décima tercer placa titulada “Delta Machine”, un trabajo en el que los guiños al pasado son notorios, algo que incluso Martin Gore comentó en algunas entrevistas haciendo referencia a “Violator” y “Songs of Faith and Devotion”, los trabajos con mayor éxito del grupo durante la década de los 90. Siendo francos, el citar a este nuevo disco como una mezcla de ambos o algo allegado al clímax del grupo me pareció exagerado, sin embargo escuchando a detalle “Delta Machine” el espíritu de ambos trabajos es notorio en más de un corte del álbum y al ver con detenimiento al staff que estuvo involucrado en la producción del disco surge la respuesta a la incógnita: Flood.

No es una casualidad que esos aires noventeros estén de regreso en la obra de Depeche Mode, quienes a lo largo de 20 años han hecho de todo y han trabajado con una tercia de productores diferentes, siendo Ben Hillier quien ha tomado la batuta en los últimos 3 discos del grupo. Es entonces que la única variante en esta etapa Hillier para este disco es la participación de Flood, uno de los dos responsables detrás de las obras maestras de los Mode y el único que era capaz de brindarle a la música de DM ese toque oscuro que en años pasados emanaba de cada tema y que a últimas fechas había sobresalido por su ausencia en cada disco del grupo.

El escenario desde la última participación de Flood con DM ha cambiado bastante: Alan Wilder, el músico que ayudó a definir el sonido de DM no está más, aunque ahora Dave Gahan se encuentra en una etapa creativa bastante fructífera en cuanto a composición de temas se refiere. La banda ha cambiado bastante desde aquel lejano año del 93, cuando solían ser un grupo compuesto por almas torturadas y cuerpos envenenados por distintas sustancias, ahora es una banda que proyecta tranquilidad y bienestar emocional, además de demostrar un fuerte sentido de compromiso con su público. Esa calma y tranquilidad se puede ver reflejada en temas como “Heaven”,  tema que sirvió como carta de presentación y que desconcertó a muchos de sus seguidores al ser un primer sencillo bastante inusual para el grupo, algo muy parecido a lo sucedido con “Dream On” de su “Exciter”.

En “Delta Machine” todos los temas fluyen en una misma dirección, algo inaudito que hace de este material uno de los más sólidos de los últimos 15 años. No hay guiños pop como “Precious” ni temas de cadencia dance, como “I Feel Loved”. En su lugar hay piezas que demuestran un concienzudo trabajo dentro del estudio, que, a su vez, certifica la complejidad de la obra, misma que ante los ojos de muchos parecerá un tanto decepcionante, sin embargo, para ellos vale la pena resaltar que esta placa funciona como un álbum, no como un compendio de sencillos comercialmente lucrativos. “Delta Machine” es, pues, un material que sólo oídos de gran bagaje y amplio conocimiento musical disfrutarán de principio a fin.

Sin lugar a dudas,  “Delta Machine” es una de sus mejores producciones de los últimos años y, en definitiva, el mejor disco de la trilogía Hillier; es un material distinto por el que agradecemos al trío de Basildon su más que atinada decisión de retomar el rumbo abandonado desde hacía varios años. La madurez le ha sentado de lujo y, lejos de sólo cumplir con un nuevo trabajo que justifique una nueva gira, Depeche Mode demuestra que aún tiene mucho por entregar a su público y al universo musical, ese mismo universo al cual le ha regalado sonidos convertidos en parte fundamental de la “nueva” música electrónica.

Fonte: Rockets Musik

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